Hablamos sudañol

La primera vez que oi el termino sudañol, me lo dijo aquella señora llena de magia en su pizzeria de Madrid. A pasos de la plaza dos de Mayo, una señora rubia con un acento rioplatense exquisito, mientras nos convidaba una tarta de chocolate con dulce de leche aún mas exquisita, me contaba como ella emigró en el 76´con su hijo pequeñito.  Su hijo tenía ahora unos 40 años, y hablaba sudañol. Me dijo así:

– “Él con los españoles habla español, con los argentinos, argentino y la mayoría del tiempo sudañol…”

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Sus palabras me dieron tranquilidad, por aquellos años yo no pensaba aún en tener hijos, pero si sabía que los tendría y que serían españoles (bueno para ser exactos serían italianos, cosas de las leyes comunitarias…)

Sus palabras me dieron tranquilidad porque era de esperar que los niños se adapten, lo estoy viviendo en carne propia y es alucinante como naturalizan todo, lo de allá, lo de acá.

La primera vez que oi el termino sudañol, lo escuche con dulce de leche en los labios, y entonces entendí que uno esta lo lejos que quiere, lo lejos que se propone, lo lejos que puede. Si hay pequeñas cosas que nos acercan aprovecharlas, porque nos llevan a momentos lejanos perdidos en la memoria, una cucharada de dulce de leche en los labios y estar hablando del golpe militar, con una señora que lo vivió en carne propia a 14000Km de distancia, es darle esperanza a la asquerosa vida.

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