Mujer al volante

He aprendido a manejar (en español básico: conducir) a los 35 años. Todo un reto para mí. Lo he logrado basicamente porque el barbas estaba harto de ser mi remis y no me quedaban mas opciones si quería dejar de ser la típica mujercita que se sube al bondi (en e. b.: autobús) con dos críos – uno en portabebés y otro de  la mano- dos mochilas, despeinada y seguramente con comida semidigerida de algún niño en la ropa que todo el mundo da el asiento y te miran con cara de “No voy a tener hijos en mi puta vida para ser tan desgraciada como esta mujercita”.

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He descubierto recientemente varias cosas:

1º Desde que tengo un coche mas grande sin un a”L” en la parte posterior izquierda  y ya no manejo mi pequeño color burdeos (típico coche de mujeres según el patriarcado caca…) me bocinéan mucho menos. Según mis cálculos un 99% menos.

2ºQue una puede tranquilamente querer ir a visitar a una amiga parturienta, salir desde el sur Madrileño hacia la zona de Barajas y sin saber bien como, pifiar la salida en la M40 y terminar en Tres Cantos y a los minutos estar paseando por Chamartín, intentando encontrar un cartel que diga AEROPUERTO (Caso verídico)

3ºQue no hablo sudañol al volante! Es mi instinto animal de supervivencia sobre la “macchina” como dicen los italianos, que me hace ver a todos los demás conductores como verdaderos y arquetípicos pelotudos, me enojo cuando no me ponen los guiñes (en e.b.: intermitentes), me voy a cargar nafta (en e. b.: gasolina) y un sin fin de argentinidades que van saliendo de mi boca casi sin poder controlarlas.

Saldrá el típico chistoso que después de leer esto diga “las mujeres no pueden manejar y comer chicle”. Si te estoy viendo en este momento sos el típico boludazo y solo para que sepas… me da igual tu estupidez siempre y cuando no te hagas el guay al volante, no me apures cuando ves que voy con dos criaturas en el coche, no me adelantes mirándome con cara de “porque no te vas a lavar los platos” excediendo las velocidades permitidas y poniéndonos a todos en peligro.

Mi amiga D., me dijo “Sudañola no es un coche, son alas”  y realmente son muchísimo mas independiente y libre desde que manejo el coche eso si, sigo llendo despeinada y seguramente con comida semidigerida de algún niño en la ropa.

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